![]() |
| "A partir de hoy". Ilustrado por el Dr. humberto Austero. |
Los
mamertos
La historia acerca de las
peculiaridades de una singular metodología de seducción, se podrá calificar
como extraña pero en realidad es mucho más común de lo que se imaginan,
solo hay que prestar atención a las sutilidades que se observan en las calles,
explorada por un delirante sujeto sentimental, incansable y tosco que se podrá
tildar como un soñador, pero que no es el único…lamentablemente.
En general el individuo
actúa de improvisto, un chasquido espontaneo donde no cabe el tiempo de la duda
ni ecuaciones lineales aproximadas sobre sus probabilidades de éxito, una selección
natural y arbitraria de puro instinto visceral, eventualmente lleva su cometido
en las aceras, espacios libres donde la victima suele despojarse de las miradas
inquisidoras que brindan los espacios cerrados.
Su labor es la siguiente, el
mamerto enfoca sus artimañas hacia la dama que irradia los encantos necesarios
para su soñar, merodea en las astucias requeridas para llamar su atención, de
forma etérea como para ser notado sin demasía, se le acerca lo más
aproximadamente posible, entonces allí se deja caer de bruces al suelo, como un desmayo ocasional, es imprescindible
caer de cara al suelo ya que deja marcas notoriamente visibles, si las heridas
sangran mejor pero ligeramente todo desborde conlleva terror y alejamiento,
esta arremetida tiene dos propósitos, una, es incentivar las llamas de las penas y
las congojas en las desprevenidas y de paso si el personaje no fue agraciado en
la repartija de belleza simular el discernimiento de la mujer por posibles
deformaciones fortuitas y temporales, si la suerte lo acompaña la dama
ocasional se conmueve y le presta ayuda, será de su ingenio el que logre
mantener su atención el tiempo necesario para extraer de ella la mayor
confusión necesaria así construir un andamiaje de cariño hacia su persona.
La ingenuidad en estos tiempos
se encuentra en un estado de coma irreversible, por lo tanto al mamerto se le
dificultan los laureles, teniendo que dejarse caer de boca al piso demasiado
seguido, esto provoca una deformación paulatina en su rostro hasta llegar al
punto de un desagrado visual tal que ni los agentes sanitarios acuden en su
favor, las secuelas cerebrales se hacen tan visible como el balbuceo sin
sentidos y si la grata fortuna le concede un esporádico éxito en el cortejo
tiempo después aquellas damiselas lo abandonan porque desaparece de ellas el
factor lástima, sentimiento imprescindible para mantener incólume el cariño.
Será que sus sueños embaucadores
se confinen en una sonrisa pasajera de un anhelo ya desgastado.
Uno debe achacar con cierta
hidalguía en la proeza y tozudez de estos personajes que a pesar de todo no
hacen otra cosa que ir detrás de sus molinos de vientos, amores mendigos que
desbaraten sus soledades.

2 comentarios:
Algunas veces no está tan mal perseguir molinos de viento ¿no te parece? La realidad no siempre es lo que quisiéramos y está bien dejar volar la imaginación.
Así es la vida, un frenesí.
Quiero desearte una feliz semana y que sueñes siempre con los angelitos.
Un abrazo.
Towanda, uno generalmente vive persiguiendo molinos de vientos, creo que ese acto conlleva una gran porción de fe y esperanzas. La imaginación es una gran compañera en estas rutas.
Gracias por tus visitas siempre dejan bienestar, espero que tengas una maravillosa semana, un abrazo enorme.
Publicar un comentario