lunes, 2 de julio de 2012



"A partir de hoy". Ilustrado por el Dr. humberto Austero.


Los mamertos

La historia acerca de las peculiaridades de una singular metodología de seducción, se podrá calificar como extraña pero en realidad es mucho más común de lo que se imaginan, solo hay que prestar atención a las sutilidades que se observan en las calles, explorada por un delirante sujeto sentimental, incansable y tosco que se podrá tildar como un soñador, pero que no es el único…lamentablemente.
En general el individuo actúa de improvisto, un chasquido espontaneo donde no cabe el tiempo de la duda ni ecuaciones lineales aproximadas sobre sus probabilidades de éxito, una selección natural y arbitraria de puro instinto visceral, eventualmente lleva su cometido en las aceras, espacios libres donde la victima suele despojarse de las miradas inquisidoras que brindan los espacios cerrados.
Su labor es la siguiente, el mamerto enfoca sus artimañas hacia la dama que irradia los encantos necesarios para su soñar, merodea en las astucias requeridas para llamar su atención, de forma etérea como para ser notado sin demasía, se le acerca lo más aproximadamente posible, entonces allí se deja caer de bruces al suelo,  como un desmayo ocasional, es imprescindible caer de cara al suelo ya que deja marcas notoriamente visibles, si las heridas sangran mejor pero ligeramente todo desborde conlleva terror y alejamiento, esta arremetida tiene dos propósitos, una, es incentivar las llamas de las penas y las congojas en las desprevenidas y de paso si el personaje no fue agraciado en la repartija de belleza simular el discernimiento de la mujer por posibles deformaciones fortuitas y temporales, si la suerte lo acompaña la dama ocasional se conmueve y le presta ayuda, será de su ingenio el que logre mantener su atención el tiempo necesario para extraer de ella la mayor confusión necesaria así construir un andamiaje de cariño hacia su persona.
La ingenuidad en estos tiempos se encuentra en un estado de coma irreversible, por lo tanto al mamerto se le dificultan los laureles, teniendo que dejarse caer de boca al piso demasiado seguido, esto provoca una deformación paulatina en su rostro hasta llegar al punto de un desagrado visual tal que ni los agentes sanitarios acuden en su favor, las secuelas cerebrales se hacen tan visible como el balbuceo sin sentidos y si la grata fortuna le concede un esporádico éxito en el cortejo tiempo después aquellas damiselas lo abandonan porque desaparece de ellas el factor lástima, sentimiento imprescindible para mantener incólume el cariño.
Será que sus sueños embaucadores se confinen en una sonrisa pasajera de un anhelo ya desgastado.
Uno debe achacar con cierta hidalguía en la proeza y tozudez de estos personajes que a pesar de todo no hacen otra cosa que ir detrás de sus molinos de vientos, amores mendigos que desbaraten sus soledades.





2 comentarios:

Towanda dijo...

Algunas veces no está tan mal perseguir molinos de viento ¿no te parece? La realidad no siempre es lo que quisiéramos y está bien dejar volar la imaginación.
Así es la vida, un frenesí.
Quiero desearte una feliz semana y que sueñes siempre con los angelitos.

Un abrazo.

Dr. Humberto Austero dijo...

Towanda, uno generalmente vive persiguiendo molinos de vientos, creo que ese acto conlleva una gran porción de fe y esperanzas. La imaginación es una gran compañera en estas rutas.

Gracias por tus visitas siempre dejan bienestar, espero que tengas una maravillosa semana, un abrazo enorme.