martes, 29 de mayo de 2012


El bar de la esquina escondida


"Pericias desgastadas en las vitrinas de tus ojos". Ilustrado por el Dr, Humberto Austero.

Con sus puertas entreabiertas como cediéndole el paso a la helada marginal, en el bar de la esquina escondida donde todos alguna que otra vez hemos concurrido, consumido su naturaleza  y nos han echado por la escaza propina, Ulises buscaba la pestaña perdida de Claudia en los finales de las botellas vacías pero solo hallaba allí un maquillaje corrido.
Esas sillas desvencijadas acunaban una promisoria concurrencia como malhechores de ternura, los agrios sindicalistas de la locura, las sirenas con sus ojos de morfina entibia, los homicidas de la luz con sus corazones de color calcio, los inmortales de la grieta arcángel, los de almas vacías con sus bolsillos de lino agujereados, los penantes recién liberados del solsticio de Júpiter.
Ulises en aquella noche se sienta junto a la ventana, su vidrio resquebrajado dejaba filtrar moho y sopor de aromas podridos del aire callejero.
Las primeras gotas desmayadas del cielo caían sobre la selva de la calle, mediaba la botella sobre su mesa, bajo un desconcierto, dentro de la misma, resonó un encantador brillo que lo cautivó, un acontecimiento común que lo llevaba a tomar decisiones según la intensidad de resplandor, en este caso Ulises quedó paralizado con una sonrisa que colgaba de su rostro, tomó la decisión correspondiente, una medida liberadora y por los motivos de sus rastro altamente consoladora, desde el exterior brotó un espasmódico chirrido de cubierta proveniente de un fugitivo automóvil, junto a él, un ensordecedor estallido seco, Ulises percibió  como el cristal del ventanal se resquebrajaba en millones de surcó, después no vio más nada, todo se volvió negro y grumo bermellón. 



martes, 22 de mayo de 2012


Vasta confusión sobre una mueca mordaz


"El Saladillo de mimbre". Ilustrado por el Dr. Humberto Austero.

Una banda de pájaros huye a chillidos por sobre la ciudad, desorganizados y arremolinando torpezas, los intima la presencia del quién mira de reojo a los sonrientes, el del parpadeo nervioso con su inquieto sacudón constante, arrastra su penar sobre las superficies tribales, el ambicioso parece nacido desde un sótano con humedad iodo, el cual impregnó sus pasos perpetuamente.
El habitante percibe el aroma a temor, cruza sigiloso el hall, borrando sus huellas con un edredón de silencios, tratando de volverse el respirar mudo, un temor helado que lacera su piel en un formato imperceptible.
Tanto pavor sucumbía sus rodillas, flojas, lo dejaban caer, anclaba sus manos sobre el empapelado de las paredes, se volvían garras, rechinando sus uñas hasta el quiebre de algunas de ellas, sobre las manchas de sangre los serafines posaban sus lenguas de loros  marchitas.
Ojos de tempestades en el rostro abatido sobre el suelo, lloviznas de lodo teñían de un tizne rojizo la visión y el estupor de una soledad loteada, un agrietado quejido sobre la limosna de la esperanza, escuálido espirito para levantar, una bocanada lánguida hacia la nada atrapó pelusas de amoniaco del residente, con los riesgos de varias mentiras abrió una puerta hecha de astillas, por detrás de la misma, azorado perenne, contempló en su resignación matinal, a su dios tanteando nuevas piruetas para su conformidad.






miércoles, 16 de mayo de 2012


Persisten en comienzos memorables con tan poca cosa.


"Traumas y revueltas". Ilustrado por el Dr, Humberto Austero.


Porque hay una mosca en nuestra corteza cerebral surcando entre las neuronas, susurrando ondas a través de su incansable aleteo que confunde el discernimiento, al cual diluye o estanca según su acercamiento.

Porque hay una mosca que se posa sobre el verde musgo de los recuerdos, desgastando un futuro repleto de memorias vagas y reticentes.

Porque hay una mosca asediando tu endeble instinto humano, una espinilla polar en la curvatura del mirar.

Porque hay una mosca flotando en el torrente sanguíneo, tratándose de liberar constantemente a puro esfuerzo y cuya única fuga posible es a través de una herida abierta.

Porque hay una mosca en el tartamudo sueño, te despierta en la pradera de sus ojos por un sacudón helado que flota, marchitando la ilusión consiente, un adormecimiento soporífero que embellece el final.

Porque hay una mosca velando cada uno de nuestros corazones, haciéndolos sorderas con su zumbido, marchitando su galope, así entonces se posa sobre el hedor de las sobras de amor, fascinada, baila mordaz y embriagada de insana pasión, un luto gozoso de fénix y oscuridad perdurable.

Y porque hay una mosca en el filo del riel, esperando que el brillo depare estampidas, porque señores…esto es así.


Bienvenidos a la infamia.



lunes, 14 de mayo de 2012

Prólogo para un profundo desatino


"Insomnio sobre la piel". Ilustrado por el Dr. Humberto Austero.


RED RIGHT HAND


Ve a dar un pequeño paseo por los límites de la ciudad y cruza las vías
donde el viaducto emerge como un pájaro de perdición
mientras cambia y se quiebra.
Donde secretos yacen en los fuegos de la frontera
y en los cables zumbando.
Hey amigo, sabes que ya nunca regresarás
pasando la plaza, pasando el puente
pasando los molinos, pasando las parvas.
En una tormenta formándose, viene un hombre alto y apuesto
en un sobretodo negro y polvoriento con una mano derecha roja.


El te tomará en sus brazos
te dirá que has sido un buen chico,
él revivirá todos los sueños
que te llevó una vida destruir,
él alcanzará lo profundo del hoyo
sanará tu alma encogida
pero no habrá ni una sola cosa que puedas hacer,
él es un dios, él es un hombre,
él es un fantasma, él es un gurú.
Están susurrando su nombre a través de esta tierra desaparecida
pero escondida en su sobretodo hay una mano derecha roja.


¿No tienes dinero?
Él te conseguirá un poco
¿No tienes auto?
Él te conseguirá uno,
no tienes respeto propio,
te sientes como un insecto.
Bueno, no te preocupes, amigo
porque aquí viene él
a través de los guetos y el barrio
y las villas y los tugurios.
Una sombra se proyecta donde sea que él se pare,
montones de papel verde en su mano derecha roja.


Lo verás en tus pesadillas,
lo verás en tus sueños,
él aparecerá de la nada
pero él no es lo que parece ser.
Lo verás en tu cabeza
y en la pantalla del televisor.
Hey amigo, ¡te estoy advirtiendo que lo apagues!
Él es un fantasma, él es un dios,
él es un hombre, él es un gurú.
Vos sos una pieza microscópica
dentro de su plan catastrófico
diseñado y dirigido por su mano derecha roja.


Autores: Nick Cave & the bad seed.