miércoles, 16 de mayo de 2012


Persisten en comienzos memorables con tan poca cosa.


"Traumas y revueltas". Ilustrado por el Dr, Humberto Austero.


Porque hay una mosca en nuestra corteza cerebral surcando entre las neuronas, susurrando ondas a través de su incansable aleteo que confunde el discernimiento, al cual diluye o estanca según su acercamiento.

Porque hay una mosca que se posa sobre el verde musgo de los recuerdos, desgastando un futuro repleto de memorias vagas y reticentes.

Porque hay una mosca asediando tu endeble instinto humano, una espinilla polar en la curvatura del mirar.

Porque hay una mosca flotando en el torrente sanguíneo, tratándose de liberar constantemente a puro esfuerzo y cuya única fuga posible es a través de una herida abierta.

Porque hay una mosca en el tartamudo sueño, te despierta en la pradera de sus ojos por un sacudón helado que flota, marchitando la ilusión consiente, un adormecimiento soporífero que embellece el final.

Porque hay una mosca velando cada uno de nuestros corazones, haciéndolos sorderas con su zumbido, marchitando su galope, así entonces se posa sobre el hedor de las sobras de amor, fascinada, baila mordaz y embriagada de insana pasión, un luto gozoso de fénix y oscuridad perdurable.

Y porque hay una mosca en el filo del riel, esperando que el brillo depare estampidas, porque señores…esto es así.


Bienvenidos a la infamia.



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