Vasta
confusión sobre una mueca mordaz
![]() |
| "El Saladillo de mimbre". Ilustrado por el Dr. Humberto Austero. |
Una banda de pájaros huye a
chillidos por sobre la ciudad, desorganizados y arremolinando torpezas, los intima
la presencia del quién mira de reojo a los sonrientes, el del parpadeo nervioso
con su inquieto sacudón constante, arrastra su penar sobre las superficies tribales,
el ambicioso parece nacido desde un sótano con humedad iodo, el cual impregnó
sus pasos perpetuamente.
El habitante percibe el aroma
a temor, cruza sigiloso el hall, borrando sus huellas con un edredón de
silencios, tratando de volverse el respirar mudo, un temor helado que lacera su
piel en un formato imperceptible.
Tanto pavor sucumbía sus
rodillas, flojas, lo dejaban caer, anclaba sus manos sobre el empapelado de las
paredes, se volvían garras, rechinando sus uñas hasta el quiebre de algunas de
ellas, sobre las manchas de sangre los serafines posaban sus lenguas de loros marchitas.
Ojos de tempestades en el
rostro abatido sobre el suelo, lloviznas de lodo teñían de un tizne rojizo la visión
y el estupor de una soledad loteada, un agrietado quejido sobre la limosna de la
esperanza, escuálido espirito para levantar, una bocanada lánguida hacia la
nada atrapó pelusas de amoniaco del residente, con los riesgos de varias
mentiras abrió una puerta hecha de astillas, por detrás de la misma, azorado perenne,
contempló en su resignación matinal, a su dios tanteando nuevas piruetas para
su conformidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario