lunes, 9 de julio de 2012

"Malas compañías". Ilustrado por el Dr. Humberto Austero.

Un maniático suelta sus carcajadas en el edén

En una noche donde se escarcha la humedad de tus ojos, Dios en su tiempo libre cubre un par de huecos celestiales a paladas de tierra en su jardín privado de su infinita mansión divina. Esos hermosos huecos filtraban la luz de sus estrellas a dos personas, las cueles se marchitaron y desaparecieron.
La consternación estremeció a los pocos fieles que le quedaban sobre una tribuna desolada y caprichosa por entender el significado de una materia ilusoria, inventada solo para envejecer.
Por ese acto se le inició un juicio improvisado dentro de su superado, aburrido monólogo autodidacta.
El reducto judicial se erigió sustentablemente austero, reflejo de su impotencia, no se puede mezclar las glorias y las sentencias, suele provocar indignas sonrisas para tatuarse en las pieles de los que germinaran luego bajo un sol que arde desfallecido.
Se le adjudicó la fiscalía a la sombra de su vejez licuada y en su defensa, la insana burla de un primate, progenitor de asombros, el azar así lo interpretó, un gesto arbitrario desbordado por sutilezas y desazones.
Luego de la exposición Dios es acusado de homicidio doloso, agravado por alevosía y ensañamiento, basado en una ingenuidad pueril, un ritual acostumbrado dentro de su vahído pero este alega en su defensa que las muertes son necesarias para corregir el daño de la felicidad, así coarta la búsqueda incansable por intentar experimentar la sensación de rozar el infinito, en el deseo de eternidad, la iglesia no fue suficiente.
Hoy se lo ve libre, paseando por allí, silbando su malogrado tango, se dice que aquel juez, antes de dictar la sentencia definitiva expresó, “apúrense extraños en adquirir una vida, que últimamente dios, en su vacilante perfección, las supo exponer en oferta”.


2 comentarios:

Towanda dijo...

Podría ser el nudo central de un tango.
El video no tiene desperdicio tampoco.
La verdad es que hay mucha búsqueda sin resultados en gran parte de nuestras vidas...
Un texto que merece la pena guardar y releer.
Un abrazo.

Dr. Humberto Austero dijo...

Towanda, las búsquedas son devorantes y sus respuestas tan escasas, algunas la dejamos pasar sin pena ni gloria por su propio peso pero otras dejan huellas imborrables. Muchas gracias por tus palabras.

Saludos!